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Trabajando en Argelia.
Por Néstor Perozo.
Hace poco comencé una aventura
bien interesante que para ser honesto jamás pensé que
alguna vez pasaría por algo así. Por razones que no quiero
mencionar en este texto, luego de tener un empleo estable durante 10
años tuve que dejarlo, y luego de varios intentos fallidos logré
a través de CVEMPLEO.COM un contrato para trabajar
en un campo petrolero en Argelia durante 6 meses (extensible). Ahora
les cuento como es todo por aquí.
El trabajo: Soy responsable de dar soporte a un sistema
de control distribuido que controla el proceso de separación
y acondicionamiento del crudo producido por varios pozos. Luego de su
separación (se le quita el agua y el gas) se lo estabiliza (temperatura
y calidad) y se lo envía mediante oleoductos a los terminales
para su venta. Es lo mismo que hacía en mi antiguo empleo, solo
que ahora estoy bien lejos de casa. Aquí se trabaja todos los
días de 7:00 a.m. a 12:00 m y de 2:00 p.m. a 7:00 p.m. (10 horas
diarias) en una rotación de 28 x 28 (28 días trabajando
y 28 días descansando en casa), es como si tomara vacaciones
cada 28 días, pero con la diferencia que mientras estoy trabajando
no tengo días de descanso (se trabaja de lunes a lunes) y estoy
prácticamente aislado del mundo, a excepción del correo
electrónico. Técnicamente hablando las cosas son un poco
diferentes pues aquí los estándares son principalmente
Europeos (por ejemplo todo el suministro eléctrico en las oficinas
y habitaciones es de 220 Volts.), pero no he tenido problema alguno
con eso.
El sitio: BRN (por sus siglas Bir Rebaa Nord) es un
campo petrolero ubicado en el este del desierto Argelino cerca de la
frontera con Tunez y Libia. Para llegar aquí hay que venirse
por avión pues por carretera hay que recorrer unos 350 Km. desde
la ciudad mas cercana (Hassi Messaoud) por una carretera a través
del desierto lo cual toma como mínimo unas 5 horas y es necesario
que el vehículo sea de doble tracción pues sucede con
frecuencia que las dunas “se meten” en la carretera y hay
que buscar la manera de bordearlas.
El viaje: Para llegar aquí desde Caracas yo
tomo un avión que me lleva directamente a Milán (9 horas
de vuelo). Allí tengo una reunión rápida con mis
supervisores (1 hora máximo) y me queda el resto del día
libre para tratar de no dormirme pues debido a la diferencia de horas
entre Italia y Venezuela (6 horas en este momento) lo mejor que uno
debe hacer para acostumbrar el organismo al nuevo horario es quedarse
despierto en el día para poder dormir en la noche (cuando llego
a Milán a las 8:00 a.m. y sin haber podido dormir durante el
vuelo desde Caracas, para mi organismo en ese momento son las 2:00 a.m.).
A la mañana siguiente debo tomar un avión comercial desde
el aeropuerto Linate (hay otros 2 aeropuertos en Milán) hasta
el aeropuerto Fiumicino en Roma donde tengo que tomar un taxi (¡¡¡que
me cobra 85 Euros por una carrera que dura 40 minutos!!!) para el Aeropuerto
Civil/Militar Ciampino donde me espera un vuelo Charter (un jet privado
con capacidad para 16 personas) hasta la ciudad de Hassi Messaoud en
Argelia (2 horas de vuelo). Allí tomo una avioneta conocida como
“El Pilatus” (ese es el modelo) con capacidad para 6 pasajeros
+ piloto y copiloto que luego de 90 minutos de vuelo por el desierto
nos deja en la pista de aterrizaje del campamento. La ultima vez me
tocó sentarme en el puesto del copiloto pues éramos 7
pasajeros, por cierto que el equipaje hubo que mandarlo por tierra pues
no había espacio en el Pilatus y llegó como a las 9:30
de la noche (nosotros habíamos llegado al campamento a las 2:15
p.m). El mismo procedimiento pero a la inversa es para salir de aquí.
Como podrán ver, de Argelia lo único que conozco es el
aeropuerto y el desierto.
El idioma: oficialmente es el Francés, pero
además se habla en Árabe, Italiano y en Inglés.
Yo lo que se hablar es Español y algo de Inglés, por lo
que se me ha hecho un poco difícil comunicarme con los que no
hablan Inglés, afortunadamente siempre hay alguien cerca que
sirve de traductor. Estoy tratando de aprender Francés mientras
estoy aquí con un curso en CD que me facilitó un colega
Italiano, pero tendré que hacerlo más formalmente mientras
esté “de vacaciones” en casa.
El clima: La temperatura aquí varía con
las estaciones. La primera vez que llegué aquí fue en
el mes de Marzo y lo que había era mucho viento frío y
arenoso (no se puede abrir la boca) y hay que estar bien abrigado. Algunas
veces el viento es tal que hay que retrasar o cancelar los vuelos en
los aeropuertos de la zona. Luego de 1 semana el viento cesó
pero había un frío como en Mérida, algunas veces
como en el pico El Águila en pleno páramo, sobre todo
en las mañanas. Ahora (Mayo) el clima es mucho mas benévolo
y ya comienza a calentar (me han advertido que aquí la temperatura
puede llegar fácilmente a los 45° centígrados), por
ejemplo al mediodía ya se siente una brisa caliente como la que
sopla detrás de un aire acondicionado. El ambiente es por supuesto
muy seco, y el polvo se mete en todas partes especialmente dentro de
los equipos más delicados (por muy protegidos que estén)
y por su puesto ¡dentro de los zapatos!
El
campamento: queda como a 5,5 Km del sitio de trabajo. Está
doblemente cercado y tiene todo lo indispensable para permanecer en
él por largo tiempo: varios bloques habitacionales, un restaurant
con 3 salones (uno de ellos VIP), canchas de tenis y futbolito, una
planta de tratamiento de aguas blancas (agua de pozo, pero no para consumo
humano, el agua que se consume aquí es agua mineral en botellas)
y de aguas negras, un salón de juegos con mesas de ping-pong,
billar, pool, fútbol de mesa, mesas para jugar baraja y dominó
(si, los Argelinos juegan con unas piezas idénticas al dominó
que jugamos en Venezuela, pero todavía no se si lo juegan igual)
y computadoras para acceder a Internet (lamentablemente el acceso es
muy lento, lo que mas hacen con ellas es jugar solitario). También
hay una mezquita para los musulmanes, un auditorio, una clínica
y un gimnasio. Las habitaciones son pequeñas (excepto las VIP)
pero cómodas: todas tienen baño privado, una cama individual,
mesita de noche, lámpara, televisor (12 pulgadas), neverita (del
tamaño de un microondas), escaparate, una mesa que sirve como
escritorio y una silla. El aire acondicionado tiene las dos funciones
(enfría y calienta) y hay agua caliente. Me siento afortunado
con esta privacidad pues se de un amigo que logró un contrato
en Angola y le toco una habitación compartida con alguien mas
y el baño es externo compartido con otra habitación. La
televisión tiene 21 canales entre italianos, Franceses, Argelinos
(tanto en Francés como en Árabe, incluido Al Jazeera)
y la BBC (el único en Inglés). Por aquí como que
son fanáticos de la Toyota pues todos los vehículos son
de esa marca: Land Cruiser 4x4, Prado 4x4, HiLux 4x4 y otros modelos
que no puedo reconocer, hasta los autobuses para el transporte del personal
entre el campamento y el sitio de trabajo (por cierto que por lo general
están todos sucios, aquí la tierra y el polvo no dan cuartel).
Cerca del campamento hay un pozo de agua que usan los habitantes de
la zona, varias veces he visto dromedarios y llegue a ver uno totalmente
blanco.
La comida: afortunadamente en el restaurant los cocineros
son Italianos y la comida es europea. También preparan comida
típica Argelina. El servicio es estilo buffet. Los viernes hay
cus-cus que es como una arepa hecha borona pero con un gusto muy diferente
(mas insípida) y se acompaña con una carne guisada bien
jugosa que se sirve encima del boronero. Todos los días hay una
opción de pasta o pizza, muy sabrosa por cierto, así como
raciones de carne de hamburguesa y tortilla de huevo. Las carnes son
picantes (unas mas que otras) y en las mesas hay vino tinto para acompañar
la cena. También es posible solicitar que preparen algún
plato que no esté a la vista en las bandejas, como un pollo a
la plancha o un bistec o arroz blanco. Siempre hay una opción
de postre, bien sea alguna fruta (naranja, manzana, cambur, patilla,
pera), yogurt o una ración de torta. Los desayunos son siempre
lo mismo: pan dulce, torta blanca, crostatas (galletas horneadas con
mermelada) y otras variedades de pasta seca estilo panadería
(dulce), acompañable con café, leche o jugo. Por cierto
que el café que hacen aquí es bien fuerte.
La gente: Los Argelinos son muy amables con los extranjeros
(al menos los que me ha tocado conocer). También hay en este
sitio gente de Italia (son la mayoría de los extranjeros pues
el consorcio que opera este campo es Italiano-Argelino), de Rumania,
del Reino Unido, de Australia, y probablemente de otras nacionalidades
que aún no he conocido. La religión local predominante
es la Musulmana, y a pesar de las diferencias con los que somos católicos
he podido establecer conversaciones tocando el tema religioso (con mucho
respeto) como para satisfacer la curiosidad de ambas partes acerca de
cada religión y de sus ritos y costumbres. Sin embargo no todo
es “color de rosas” por aquí. Somos seres humanos
y lamentablemente aquí hay algo de discriminación entre
las distintas nacionalidades (de parte y parte). Yo trato de llevarme
bien con todos y hasta ahora no me ha ido mal. Un dato curioso: casi
no hay mujeres trabajando en este sitio, en el turno pasado solo llegué
a ver 5 y en este turno solo he visito a una sola.
La familia: no puedo dejar de mencionar mi relación
con mi esposa y mis hijos, pues aunque ellos no son los que viajan también
“viven” de algún modo la experiencia de que un miembro
de la familia esté fuera. Amanda (6 años) me extraña
mucho y me escribe cartas que leo cuando estoy de regreso (Beatriz me
las guarda) y Ricardo (5 años recién cumplidos) todavía
no entiende muy bien que yo esté por aquí, pero entre
ambos se la pasan contando los días que faltan para que yo regrese.
Beatriz ha tenido que “ponerse los pantalones” para poder
hacerse cargo de todo mientras yo no estoy, afortunadamente la relación
familiar con sus padres y los míos es muy buena y como están
cerca le dan mucho apoyo. Cuando estoy de regreso es como una “mini
luna de miel” pues todos los problemas que normalmente tiene una
pareja quedan de lado debido al “reencuentro”. Estar separados
nos ha ayudado a valorarnos mejor el uno al otro, es esta situación
se aplica perfectamente el dicho “uno no sabe lo que tiene hasta
que lo pierde”.
La experiencia: ha sido muy buena, salir de mi terruño
y enfrentar todo esto ha sido muy educativo. Uno aprende cosas que jamás
imaginó que llegaría a ver (¡yo metido en este desierto!).
Hasta ahora ha valido la pena.

Nestor Perozo
BRN, Mayo 2005.
Nota del editor: Néstor nos
ha enviado de regalo una Rosa del Desierto, ésta es una formación
rocosa propia del Sahara... para ver la fotografía pulse
aquí. Muchas gracias y éxitos!!
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